A participar se aprende participando


Ante la pregunta qué es participar, podemos responder que es el medio por el que, junto a otras personas, unimos nuestros ideales y esfuerzos para poner en marcha proyectos que mejoren las circunstancias que nos rodean y que de forma individual no lo podríamos conseguir. Gracias a la participación podemos lograr desarrollar y poner en la práctica valores como la Igualdad, el Desarrollo y la Paz. 

En general participar es intervenir en la toma de decisiones que nos afectan. Cuando nuestra participación se centra en el ámbito educativo intervenimos en la elaboración de los proyectos educativos de los centros, mantenemos estrecho contacto y cooperamos con el resto de los sectores de la comunidad educativa intercambiando ideas y expectativas. Nuestra participación en la educación de nuestros hijos e hijas no sólo es un derecho del que podemos hacer uso o no, sino que también es un deber que forma parte de nuestras responsabilidades como padres y madres. Nuestros hijos e hijas deben aprender a ser personas libres, entendiendo el mundo que les rodea y siendo protagonistas de su propia vida, asumiendo compromisos para que no sean otras personas las que tomen decisiones que les afecten. Estos son valores que no podemos enseñar como conceptos sino que han de aprender desde la propia experiencia de crecer viviendo junto a ellos. 

La participación exige tener información. A mayor información, mayor participación y mayor comunicación. Indudablemente llega un momento en el que se confunde la línea divisoria de información y formación. 
Una persona informada comienza a estar formada con la consiguiente demanda de más formación que implicará una mayor participación y, a su vez, fomentará una mayor fluidez de comunicación, convirtiéndose en un círculo interactivo. Un cambio de estructuras en los centros educativos hacia una comunicación en igualdad fomentará la información y la formación; y por ende la participación de los diferentes sectores. Nuestra participación se ve materializada no por el hecho de tener conocimiento de los documentos (plan de centro, normas de convivencia, criterios de evaluación, libros y materiales curriculares, actividades y régimen de funcionamiento del centro) sino por nuestra participación en su elaboración. 
Nuestra posición en los centros educativos no puede ser subalterna, ésta sólo provoca situaciones incómodas. Nuestra participación, la de las familias, ha de ser sustantiva en igualdad con el resto de los sectores. 
Coincidiendo con Antonio Chazarra y Concepción Nieto “Quien participa, gana” (Cuaderno 8: educación, participación y democracia de la colección tema de Escuela de Padres y Madres de CEAPA): “El que participa… gana. Gana en desarrollo personal, en madurez, en capacidad de relacionarse con los demás y también en eficacia, porque es capaz de llevar a cabo, en colaboración con otros, mucho de lo que se propone…. Participar no es una pesada carga ni algo aburrido tiene algo de aventura que nos empuja a disfrutar” Participar es positivo para la persona misma y para las demás e incluso puede ser divertido, depende de la actitud con la que enfrentamos las diferentes situaciones. 
Pensemos por un momento que vamos con un grupo de personas a disfrutar de un día campestre haciendo una paella, quienes participen en las compras previas y elaboración de la comida disfrutarán y se divertirán más que el resto que llegue sólo a la hora de comer. 
Cuando participamos ganamos en autoestima, en capacidad de escucha y conseguimos entender mejor a las demás personas. Ello produce un mayor respeto hacia nuestro propio ser, nos sentiremos útiles porque lo que hacemos es útil y beneficioso para la sociedad. La participación eficaz requiere de un proyecto colectivo en el que se reúnan ideas e intereses comunes para llevar a cabo junto a otras personas tareas que individualmente son imposibles. Las personas necesitan estar unidas para alcanzar sus metas
Para participar necesitamos que se den una serie de condiciones, concretamente tres: 
Querer Participar: tener motivos. 
Saber Participar: adquirir formación. 
• Poder Participar: disponer de estructuras, proyectos y tareas. 
A largo de nuestra vida participativa y en los grupos sociales nos vamos a encontrar diferentes tipos de personas: 
• Quienes saben y quieren participar. Se incorporarán a nuestra AMPA y desde el primer momento colaboraran en la consecución del proyecto colectivo. 
• Quienes no saben y quieren participar. Desde las Juntas Directivas de nuestras AMPAs deberemos proporcionarles todas las posibilidades de formación a nuestro alcance. 
• Quienes saben y no quieren participar. En este caso deberemos motivar a estas personas a su participación activa. 
• Quienes no saben y no quieren participar. Podemos informar y motivar a estas personas, pero si aun así no quieren participar, estas personas habrán de seguir en solitario su camino y serán ellas mismas las que en algún momento de sus vidas encuentren una posibilidad de cambio. 
Siguiendo a Patricia Tschorne “Niveles de participación” (Cuaderno 11: técnicas para la dinamización de APAs de la colección tema de Escuela de Padres y Madres de CEAPA): 
Se puede participar a diferentes niveles, con distintos grados de implicación y responsabilidad, siendo el más efectivo aquel en el cual el socio tiene poder decisorio, es decir, es consultado y su respuesta es tomada en cuenta.” 
Primer nivel: la información. Consiste en hacer saber a las familias qué hace y cómo se regula el funcionamiento del AMPA. Es muy necesario este primer nivel al menos para implicar al mayor nú- mero de familias en el AMPA aunque su participación sea, exclusivamente, el abono de la cuota. 
Segundo nivel: la consulta. Permite que las personas asociadas opinen y si estas opiniones son tenidas en cuenta incrementa la motivación para participar en un nivel superior.

• Tercer nivel: toma de decisiones, gestión colegiada. En este nivel sentiremos la participación como propia y necesaria. Para lograr la democracia verdadera deberán confluir nuestros objetivos e intereses con los del mundo académico y político que nos rodea. 
En los últimos tiempos, con la incorporación de las nuevas tecnologías a la vida cotidiana, aparece un nuevo nivel de participación que podríamos catalogar de nivel cero, en el que para participar ni siquiera hacer falta ser persona asociada. Este nivel se corresponde a la situación de que aparezcan las actividades del AMPA en alguna de las redes sociales y alguien pinche en “me gusta”.
La participación de las familias en la comunidad educativa tiene sus bases legales en: 
• Constitución Española, artículo 27.7:“Los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos intervendrán en el control y gestión de todos los centros sostenidos por la Administración con fondos públicos, en los términos que la ley establezca.” Este principio se materializa en el Consejo Escolar de Centro. 
• LOE, artículo 118:“La participación es un valor básico para la formación de ciudadanos autónomos, libres, responsables y comprometidos con los principios y valores de la Constitución.” Las vías para la participación son: 
Individual: a través de las tutorías. 
Colectiva: 
    Asociaciones de Madres y Padres. 
    Federaciones y Confederaciones. 
    Consejos Escolares: De Estado, Autonómicos, Provinciales, Municipales y de Centro. 
La autora Ana Romero en su Manual de AMPAs “Democracia Participativa” editado por CEAPA hace un ilustrativo recorrido histórico de la participación de las familias en los asuntos de la Escuela en España desde el siglo XIX hasta Enero de 2011. Desde el año 2011 hasta nuestros días hemos visto, con la publicación de la Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), cómo se han modificado las competencias que los Consejos Escolares tenían atribuidas, limitando la participación en igualdad de condiciones de todos los miembros del Consejo Escolar, restando capacidad decisoria a este órgano colegiado de los centros educativos. 
La participación colectiva de las AMPAs en la actividad de los centros educativos se materializa a través del Consejo Escolar de Centro. La creación de este órgano colegiado es de obligado cumplimiento en todos los centros públicos y sostenidos con fondos públicos. En él se encuentran representados todos los sectores de la comunidad educativa e, históricamente, ha sido un órgano con competencias de control y gestión, competencias que, como se ha indicado, en nuestros días han quedado relegadas, convirtiendo al Consejo Escolar en un órgano consultivo. Actualmente se necesita que nuestra participación como representantes del sector de las familias no sea una participación orientada hacia la presencia física y gestión burocrática de documentos sino que sea sustantiva y abra el debate, la reflexión y la mejora de los centros docentes. Con esta ley nos arrebatan el poder decisorio pero no la expresión de nuestra opinión en materia de educación. Debemos manifestar y hacer constar por escrito nuestra reflexión, opinión y posicionamiento ante todos y cada uno de los asuntos tratados en el orden del día establecido en las diferentes sesiones del Consejo Escolar, así como comprobar que han sido recogidos de manera fiel en las actas levantadas y recordar siempre que sólo con nuestra participación podremos conseguir una educación de calidad y un acercamiento hacia la construcción de una democracia real en nuestros centros educativos
Con carácter general, desde la aprobación de la LOMCE, los Consejos Escolares de los centros educativos tienen las siguientes competencias:
a) Evaluar el Plan de Centro, sin perjuicio de las competencias del Claustro de profesorado establecidas en relación con la planificación la organización docente. Estando el Plan de Centro formado, fundamentalmente por tres documentos: 
– El Proyecto Educativo. 
– El Reglamento de Organización y Funcionamiento (ROF). 
– El Proyecto de Gestión. 
b) Aprobar el proyecto de presupuesto del centro y la justificación de la cuenta de gestión. 
c) Conocer las candidaturas a la dirección y los proyectos de dirección presentados por la personas candidatas. 
d) Participar en la selección del director o directora del centro en los términos establecidos en la normativa correspondiente. Ser informado del nombramiento y cese de los demás miembros del equipo directivo. En su caso, previo acuerdo de sus miembros, adoptado por mayoría de dos tercios, proponer la revocación del nombramiento del director o directora. 
e) Informar sobre la admisión del alumnado con sujeción a lo establecido en la normativa correspondiente. 
f) Realizar el seguimiento de los compromisos educativos y de convivencia suscritos en el centro, para garantizar su efectividad y proponer la adopción de medidas e iniciativas en caso de incumplimiento. 
g) Conocer la resolución de conflictos disciplinarios y velar porque se atengan a lo establecido en el Plan de Convivencia. Cuando las medidas disciplinarias adoptadas por el director o directora correspondan a conductas del alumno o alumna que perjudiquen gravemente a la convivencia del centro, el Consejo Escolar, a instancia de padres, madres o representantes legales del alumnado, podrá revisar la decisión adoptada y proponer, en su caso, las medidas oportunas. 
h) Proponer medidas e iniciativas que favorezcan la convivencia en el centro, la igualdad entre hombres y mujeres y la resolución pacífica de conflictos en todos los ámbitos de la vida personal, familiar y social. 
i) Promover la conservación y renovación de las instalaciones y equipo escolar e informar la obtención de recursos complementarios. 
j) Informar las directrices para la colaboración, con fines educativos y culturales, con las Administraciones locales, con otros centros, entidades y organismos. 
k) Analizar y valorar el funcionamiento general del centro, la evolución del rendimiento escolar y los resultados de las evaluaciones internas y externas en las que participe el centro. 
l) Elaborar propuestas e informe, a iniciativa propia o a petición de la Administración competente, sobre el funcionamiento del centro y la mejora de la calidad de la gestión, así como sobre aquellos otros aspectos relacionados con la calidad de la misma. […]


Documento completo:

Guía de dinamización y gestión de AMPAS, Mayo 2014

Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos – CEAPA
https://www.ceapa.es/sites/default/files/uploads/ficheros/publicacion/guia_de_dinamizacion_y_gestion_de_ampas_ceapa.pdf
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