¿Están preparados los niños y las niñas para leer y escribir a los 6 años?


Introducción

Cada vez vemos más en las aulas, niños y niñas que por tener 5 años y estar en Educación Infantil se ven obligados a crecer más rápido de lo que se merecen.

Hay cosas que simplemente han de cocerse a fuego lento para que el resultado sea el esperado y sea un proceso natural y con calma. La presión, evidentemente desmotiva, y lo que no motiva es muy difícil de aprender significativamente. Bien dice Francisco Mora, ¨Solo se puede aprender aquello que se ama¨ [3].

Y es que, de hecho, no solo se presiona para acelerar un proceso, sino que además se está utilizando un tiempo precioso, para enseñar destrezas para las que todavía no están neurológicamente maduros, cuando existen otros aprendizajes para los que sí lo están y sin embargo se ven relegados a un segundo o tercer plano como son los valores, autonomía, autoconocimiento, gestión de las emociones, juego, exploració. etc. [1].

Esto no quiere decir que no podamos llevar las letras a las clases de Educación Infantil, todo lo contrario. Las letras y los números tienen que estar presentes en las aulas, lo que tenemos que hacer es cuidar quizás el modo.

Cuando hablamos de preescritura, hablamos de lo que precede a la escritura, es decir, lo que prepara para poder escribir.

En nuestra mano como docentes está proporcionarles el material adecuado para potenciar ese desarrollo, para hacerlo de una manera más sensorial y este aprendizaje se archive en su mente para convertirlo en futuros aprendizajes.

De nada nos sirve, en el caso de la preescritura , ponerle una ficha al niño y niña para que sigan con lápiz un trazo, cuando ni siquiera han tocado, sentido, acompañado un trazo, etc. Hay que preparar antes, todos los movimientos y la musculatura y en este caso es preparar las manitas. Hay que mostrar materiales que aíslen la dificultad y donde el niño pueda experimentar y ser el protagonista de su propio aprendizaje, porque ¨las manos son el instrumento de la inteligencia¨.

Preparar o no preparar, esa es la cuestión

Existe la idea, bastante extendida socialmente, de que la mejor estrategia educativa es iniciar cuanto antes determinados aprendizajes. Una de las características de la tendencia escolar que se orienta básicamente en prepararlos para la etapa siguiente. Para los niños y niñas que no puedan seguir este ritmo acelerado, tales planteamientos constituyen un flaco favor: en vez de salir fortalecidos y seguros de sí mismos, acaban la etapa con una incipiente sensación de impotencia, y probablemente, catalogados como problemáticos [1].

La correspondencia directa entre las letras y sus sonidos son más eficaces. La comprensión de la correspondencia letra-sonido van de la mano con saber leer. Algunos niños/as necesitan más de ese empujón, pues quizá no estén listos para esta comprensión cuando empiezan a ir a la escuela. Tal vez su cerebro se desarrolle algo más lentamente. Si a estos niños y niñas se les da otra oportunidad para aprender a leer a una edad más tardía, pongamos a los 7 años, la cosa puede funcionar.

En algunos países, los niños y niñas comienzan a ir a la escuela a los 7 años, lo cual facilitaría que los niños y niñas que aún no están preparados/as, lo estén y aprendan a leer sin presiones, sin ir todos al mismo ritmo, con bloqueos emocionales, sin prisas.

Para escribir en un papel han de ser capaces de coordinar y controlar los movimientos de sus dedos, la corteza motora del cerebro, que controla la coordinación de las manos y los dedos, generalmente, no está desarrollada del todo, al menos hasta los 5 años de edad.

Además, ciertos estudios sugieren que la coordinación de los dedos y las manos progresa más lentamente en los chicos que en las chicas. El desarrollo prosigue a lo largo de la enseñanza primaria. Habiendo grandes diferencias individuales en el ritmo de la adquisición de la coordinación motora precisa, no debiendo forzar al niño y niña cuando hace pocos progresos en la escritura simplemente porque no controla los movimientos de sus manos [2].

Actualmente, hay pedagogías alternativas donde el proceso de enseñanza-aprendizaje en los niños es respetar el ritmo de cada uno de ellos tanto en el niño y niña de enero como el de diciembre, y de lo que se trata es de enseñar la lecto-escritura de una manera lo más cercana y natural posible. Primero se comienza con el sonido de la letra. Los niños  y niñas aprenden a leer y escribir usando los sonidos para formar las palabras.

Las manos nos aportan información del exterior, esta información en los más pequeños se percibe a través de su mente absorbente, que absorbe todo lo que le rodea, por ello es bueno ofrecerles materiales que les proporcionen esa conexión mano- cerebro para interiorizar los trazos y los movimientos de los trazos.

Se pretende que el niño y niña desarrolle habilidades con respecto a ciertos movimientos musculares, coordinación óculo –manual, y sentido de la laterialidad.

El desarrollo de estas habilidades psicomotrices y de ubicación espacial, son prerrequisitos para que el niño y niña dé un paso más, y desarrolle la psicomotricidad fina necesaria para coger le lápiz y escribir.

El desarrollo de la psicomotricidad gruesa también juega un papel clave para que el niño y niña pueda desarrollar ciertos movimientos y trazos generales; importantes para facilitar el desarrollo de la lecto-escritura. Por ello, es importante gatear para leer y escribir porque gatear permite crear conexiones entre los dos hemisferios del cerebro.

El bebé coordina sus movimientos de manera que el brazo derecho va sincronizado con el pie izquierdo, y el brazo izquierdo con el pie derecho (patrón cruzado), ambos hemisferios trabajan de forma coordinada y es posible realizar movimientos en simultaneo con ambos lados del cuerpo, ejemplo pasarse un objeto de una mano a otra. Con el gateo se va desarrollando la coordinación cerebral ojo-mano, estableciendo una distancia parecida a la que utilizará a la hora de leer y escribir.

Es importante, que la mano siga un trazo, moviéndose de un lado a otro (se pueden hacer hendiduras con terciopelo, donde a nivel sensorial el dedo tiene que pasar por el trazo y el niño interioriza como es el trazo). El hecho de que sea sensorial, aísla la dificultad y tiene un consecuente control de error. Primero para empezar a escribir, se tienen que sentir las letras, tocarlas, palparlas, manipularlas, etc.

Pero sobre todo, lo más importante es respetar su ritmo e individualidad. Si reciben respeto por el adulto, ganan confianza en sí mismos y eso es más importante que cualquier proceso de aprendizaje que se de en la vida.

Referencias bibliográficas

  1. Blakemore, S. J., Frith, U., Marina, J. A., & Soler, J. (2011). Cómo aprende el cerebro: las claves para la educación. Ariel.
  2. Paniagua, G., & González, J. P. (2005). Educación Infantil: Respuesta educativa a la diversidad. Alianza Editorial.
  3. Teruel, F. M. (2013). Neuroeducación: sólo se puede aprender aquello que se ama.

Maestra. Psicopedagoga.

http://www.hablemosdeneurociencia.com/estan-preparados-los-ninos-leer-escribir-los-6-anos/

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