Inclusión en las aulas o centros especiales: el dilema sobre la educación de niños y niñas autistas

Una familia rechaza trasladar a su hijo con transtorno autista al centro especial asignado y pide recursos para su escuela

El niño, escolarizado en el colegio Reyes Católicos de Silla, ha sido trasladado al centro de educación especial Miquel Burguera de Sueca, a 24 kilómetros de su casa

C. M. D., un niño de Silla de cinco años con Transtorno del Espectro Autista (TEA), ha tenido que dejar de ir a la escuela a la que hace dos años que asistía, el colegio público Reyes Católicos, al haber sido trasladada su escolarización al centro de educación especial (CEE) Miquel Burguera de Sueca, población situada a 24 km de la localidad de la familia. Así lo ha determinado una resolución de la Conselleria de Educación remitida al centro de Silla el 12 de marzo, que ha indicado a los padres que desde ese momento, superada ya la mitad del curso, tenía que ir ya al centro especializado.

Esa situación ha caído como una losa sobre la familia, tanto por el fondo como por la forma. Los padres no entienden cómo el niño no puede continuar en el centro donde está hace ya dos años, y también rechazan que esta resolución se aplique de forma inmediata, a mitad de curso, sin posibilidad de presentar un contrainforme y sin esperar a que se resuelva la posible presentación de un recurso de alzada para el que tienen un plazo de 30 días de presentación.

La familia del niño no comparte la decisión tomada respecto a su hijo. Entiende que su lugar es la escuela a la que va, con sus compañeros, cercano a su vida diaria, y reclama que la asistencia especializada que recibiría en el CEE debería estar en su propio colegio. Pero esto ya supone una lucha que va más allá de su caso particular, supone reivindicar un cambio en el sistema, una lucha por una educación más inclusiva que supone que sea de más proximidad.

Y esta lucha ya viene de meses atrás. La Conselleria de Educación explica que desde el inicio del curso se propuso a los padres que el niño asistiera a una aula CyL -unidades experimentales de Comunicación y Lenguaje pensadas para alumnos con diagnóstico de Transtorno Generalizado del Desarrollo-, unidad que se compatibiliza con su aula ordinaria y que apuntan que está al lado del centro. La familia se negó porque entiende que esta medida ya es un traslado de colegio, y reclama permanecer en el centro, al que también asiste su hermana mayor, de 7 años.

Con estas circunstancias el centro pidió un informe al Gabinete Psicopedagógico Municipal, que concluyó que el alumno debía ir a un CEE; este informe se acompañó con un segundo informe del Servicio Psicopedagógico Especial que ratificó el informe inicial. La conclusión era que el niño no progresaba. Con estos informes la resolución del director territorial de Educación -firmada este mes de marzo- trasladaba la escolarización del niño al CEE de Sueca.

Pero la familia rechaza estos informes que señala que son “de parte y en contra de la voluntad de los padres”, y esgrime el informe del neuropediatra de seguimiento asignado (del Hospital Doctor Peset de València) que el pasado verano recomendaba que continuara en el centro.

Puerta cerrada

Pero el momento en que se desencadenó la tensión definitiva entre el centro escolar y la familia fue este martes. Previamente, el lunes los padres llevaron al niño a la escuela y a mediodía la dirección del centro les mostró la resolución de la Conselleria, con lo que le dijeron que por la tarde ya no podía llevar a su hijo al colegio. La familia, explica que por aturdimiento, no lo llevó y contactó con su abogada.

Pero el martes, tras la terapia a la que asiste el niño por la mañana, los padres explican que volvieron a llevar al niño al que era su centro, el colegio de Silla: “No queremos que se nos señale de absentismo escolar”. Y sobre las 10,30h de la mañana se plantaron ante la puerta del centro, llamaron al timbre, se acercó la bedel y les informó que no les podía abrir porque su hijo ya no estaba escolarizado allí. La familia se resistió a la medida e insistió en entrar: “mi hijo se agarraba a la verja, no se quería marchar, quería ir dentro con sus compañeros”, explica la madre, Cristina D.

Este conflicto llevó a que la dirección llamara a la Policía Local de Silla que se presentó en el colegio. Tras hablar con la dirección, los agentes les insistieron a los padres en los mismos argumentos, su hijo ya no estaba escolarizado allí y debían llevarlo a Sueca. La familia no lo aceptaba pero se fue a la Guardia Civil, a denunciar el caso. El cuerpo armado afirmó que no tenían competencias. Finalmente se marcharon al Ayuntamiento de Silla para pedir el acta a la Policía de lo sucedido a la puerta del colegio, y los agentes les indicaron que debían hacer la solicitud por registro de entrada y que se la remitirían a su abogada.

El capítulo con presencia policial acabó llegando a conocimiento de la Conselleria de Educación que ha explicado que este miércoles acudieron al centro tanto el 

inspector del CEE como el de la escuela ordinaria para esclarecer el caso, indicando que se intentaron poner en contacto con la familia pero sin éxito -punto que niega la abogada de la familia-. Conselleria también ha señalado que, de forma paralela, se va a investigar cómo se procedió  desde el centro y la llamada a los agentes.

Lucha contra el sistema

La lucha que está manteniendo la familia, como se ha señalado, va más allá del caso concreto de su hijo, y se aferra a intentar mantener a su hijo en su entorno, pese a que el sistema educativo lo deriva a un centro especializado.

Para ello cuenta con la asistencia de una abogada especialista, Sandra Casas, ex secretaria autonómica de Servicios Sociales de este mismo gobierno, dentro del departamento de Mónica Oltra. La abogada explica que el problema fundamental es que “los centros de educación especial deberían desaparecer y hacer escuelas inclusivas”.

Casas afirma que con este procedimiento se va contra lo determinado por Naciones Unidas en 2008 sobre la educación inclusiva, “legislación que España debe cumplir”, advierte. Así, la abogada se apoya en dos sentencias judiciales de características similares. La primera de ellas en la Rioja en la que el TSJ de dicha comunidad sentenció en 2016 que un alumno con diversidad funcional no debía escolarizarse en un CEE sino en el suyo ordinario; y otra más reciente del pasado mes de diciembre de 2017 en la que el  Tribunal Supremo también dictó que un niño con transtorno autista debía ser escolarizado en su centro ordinario, promoviéndose la educación inclusiva.

La abogada afirma que la familia está evaluando las acciones que va a seguir. Una de ellas es seguir con el procedimiento administrativo ordinario y presentar el recurso de alzada. Pero no descarta tampoco acudir directamente al TSJCV para presentar un pleito por vulneración de los derechos fundamentales y pedir medidas cautelares que incluyan el mantenimiento de la escolarización del niño en Silla.

Sandra Casas insiste en sus críticas a los CEE y afirma: “Si no queremos colegios de niños negros ni de homosexuales porque con ellos se crean guetos y discriminación, tampoco los deberíamos querer para niños con diversidad funcional”.

La Conselleria de Educación afirma que el departamento que dirige Vicent Marzá está haciendo una apuesta por aumentar la educación inclusiva, pero que en determinados casos se requiere a gente muy especializada para poder atender correctamente a los niños con diversidad funcional. Señala así que se trabaja por la máxima integración, pero que los CEE todavía son necesarios; lo compara con la imposibildad material de tener especialistas en todos los centros de todas las localidades, y que sería como querer tener cirujanos en los centros de salud de atención primaria.

FUENTE: https://www.eldiario.es/cv/trasladar-transtorno-especial-asignado-recursos_0_749976073.html

“!POR UNA ESCUELA PARTICIPATIVA!: Es la vía para la transformación y (des)construcción desde una perspectiva acción-participativa”

Nuestros valores muestran lo que somos y están detrás de las decisiones que tomamos y las conductas que adoptamos como personas

Desde el AMPA del CEIP Pare Jofré (El Puig) vamos a organizar una serie de actividades para colaborar con la Comisión Mixta de Inglés del CEIP Pare Jofré. Nuestro objetivo, en esta ocasión, no es otro que conseguir que todo el alumnado de 3r y 4t pueda asistir, independientemente de su situación, a la Semana de Inmersión en Lengua Inglesa que se tiene previsto realizar al Centro English Summer School de Faura, del 4 al 8 de junio de 2018. Es por ello, que me gustaría transmitiros algunas reflexiones personales.

Señalar que estas reflexiones que os traslado, las hago, en primer lugar, como madre interesada en fomentar valores positivos en el entorno donde se encuentra mi hija, donde su pasa una gran parte de su vida, donde aprende una serie de valores claves para su desarrollo como persona, su capacidad de socialización y  donde también va construyendo su identidad como persona, y sus intereses en el aprendizaje; pero también, como persona que cree en la importancia que su hija aprenda a tener una visión crítica de su entorno, de sus compañeras y compañeros, de su maestra y maestros y todo lo aquello que conlleve un entorno de valores POSITIVOS tales como la solidaridad, la igualdad, la convivencia en la diversidad y a la participación, entre otros valores inclusivos.

Personalmente, creo, en la necesidad de que nuestros hijos e hijas se interesen por las actividades compartidas y el trabajo cooperativo; y considero que una educación que no se fundamenta en la solidaridad y cooperación activa limita sus efectos pedagógicos y sus resultados en nuestras hijas e hijos. Y esto es tarea, de toda la comunidad educativa. Obviamente, es tarea de las maestras y maestros de nuestra escuela pero también de las familias, dentro y fuera de la escuela. ¿No es tarea de todos y todas buscar y encontrar soluciones conjuntas a las dificultades que van apareciendo en la educación de nuestras hijas e hijos? ¿Cómo podemos exigirles que aprendan esos valores inclusivos y de participación si no impulsamos activamente actividades direccionadas a ello? Los valores se aprenden, se fomentan y se practican.

Por eso, como personas comprometidas con el centro, con sus actividades y con unos valores que queremos que nuestras hijas e hijos incorporen en su desarrollo personal y educativo, apostamos activamente por una educación desde la participación, la cooperación, la comunicación y la vivencia misma de nuestra escuela.

Y por ello apostamos por esta actividad solidaria de recaudación de fondos para conseguir que todo el alumnado de 3r y 4t pueda asistir a la Semana de Inmersión en Lengua Inglesa. ¿Y tú?

Marise J. R. A. Fonseca

QUÈ VENEN ELS LEPRECHAUNS!!!

Atenció, atenció!

Amb l’arribada de la celebració irlandesa de St. Patrick’s Day (17 de març), els Leprechauns comencen a buscar or per tot arreu, per després guardar-lo en un lloc secret a la fi de l’Arc de Sant Martí, com s’explica en aquest vídeo que l’alumnat ha vist en classe.

HAPPY ST. PATRICK’S DAY!!!!!

LLEGIU-NE al

http://parejofre.blogspot.com.es/2018/03/que-venen-els-leprechauns.html

Beques municipals per a llibres escolars i ajudes musicals

Imatge

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¿Cómo pueden las AMPAS contribuir a terminar con el “fracaso escolar”?

El logro de mejoras significativas en los resultados de los centros de enseñanza pasa ineludiblemente por la implicación de las familias en el proceso educativos de sus hijos y hijas. Los trabajos desarrollados en el marco del proyecto INCLUD-ED o del “Observatorio europeo de la participación de los padres en la educación, así lo demuestran.

Las asociaciones de madres y padres de alumnos/as (AMPAS) pueden contribuir de manera muy relevante a terminar con el “fracaso escolar”, y ayudar a mejorar el rendimiento académico de los y las estudiantes. Las familias y sus AMPAS tienen que asumir con responsabilidad este reto, y no deberían ignorarlo. Por  ello, en el actual contexto, resulta imprescindible que se replanteen la dinámica de trabajo que han venido teniendo y centren su actividad en las necesidades educativas de los y las estudiantes, lo cual implica buscar estrategias y medios para contribuir a la transformación de los centros educativos con “fracaso académico”.

Hasta ahora, las prácticas más comunes entre las AMPAS han pasado por la organización de movilizaciones reivindicativas (para conseguir construcciones de colegios, mejora de infraestructuras, profesorado para completar plantillas, etc.), la organización de actividades extraescolares (deportivas, lúdicas, etc.),  acompañar a los alumnos y las alumnas en las salidas fuera del centro, ejercer de oficina de atención a familias que quieren expresar alguna queja o incidente, organizar escuelas de padres y madres, intercambios de libros, etc. y asistir presencialmente a reuniones organizadas por los centros con nula o escasa capacidad de intervención en la toma de decisiones. Todas estas actividades, por legítimas e interesantes que sean, han mostrado tener muy poca incidencia en la mejora de los centros y en el rendimiento académico del conjunto de los y las estudiantes. Incluso, el desarrollo habitual de las “escuelas de padres [y madres]” indica que actividades de este tipo que podrían tener un importante impacto sobre los centros, habitualmente realizan una formación descontextualiza de los centros y la comunidad educativa a la que se dirigen, además de estar planteadas para grupos reducidos de padres y madres, lo que hace que tengan una repercusión muy pequeña en la comunidad.

Estas actividades tienen un carácter secundario y complementario de lo que es verdaderamente importante y central: la educación de sus hijos y hijas. Los objetivos y el modelo de participación de muchas de las AMPAS han quedado desfasados, al centrar la mayor parte de sus recursos, energías, etc. en ese tipo de actividades, se han convertido en organizaciones con una escasa incidencia sobre la educación de los  y las estudiantes y la calidad de los centros de enseñanza, lo que hace que su contribuciones resulten irrelevantes o testimoniales para la mejora del aprendizaje de los niños/as y jóvenes, y la formación de los propios padres y madres. No logrando en consecuencia tampoco que las familias se impliquen en el centro educativo y su mejora, no porque a las familias no les interese participar ni la educación de sus hijas y hijos, sino porque no les interesa una participación de segunda que apenas revierte en el éxito educativo de sus hijos.

Esta situación requiere que las AMPAS redefinan sus objetivos, prioridades y actividades. El principal objetivo de las AMPAS que quieran responder a las necesidades educativas actuales no puede ser otro que el de intervenir, junto con los demás integrantes de la comunidad educativa, en la transformación de las escuelas, colegios e institutos en centros de calidad para todos los estudiantes, sin exclusiones, en los que quede desterrado el fracaso escolar.

Para poder alcanzar este objetivo las AMPAS tienen que:

  • Revisar y redefinir sus planteamientos sobre el funcionamiento y organización de los centros y de las AMPAS, y centrar sus objetivos y acciones en contribuir a que los centros planifiquen, diseñen y desarrollen prácticas educativas que logren el éxito de todos y cada uno de los y las estudiantes.
  • Lograr que el mayor número posible de familias participen y se impliquen plenamente en los centros educativos. Para ello deben conseguir primero que las familias tomen conciencia de la importancia que tiene su participación y, en segundo lugar, propiciar las condiciones que la faciliten:

– un proyecto abierto a la participación de todas las familias,
– información y transparencia,
– la organización de actividades que se ajusten a sus intereses y necesidades,
– donde las familias  tengan un protagonismo activo,
– la complicidad del centro y del profesorado,
– horarios flexibles, etc.

  • Revisar y ajustar su estructura organizativa, y su lógica de actuación, con comportamientos en ocasiones clientelares, al servicio de las direcciones de los centros, de intereses corporativos del profesorado, de partidos políticos, etc. No pueden seguir siendo organizaciones que se circunscriban a los integrantes de sus juntas directivas y a algunas familias que participan puntualmente en las actividades que promueven. Tienen que representar y ser representativas de las familias de los centros, lo que las convertirá en organizaciones necesarias, eficaces e imprescindibles para mejorar el aprendizaje de los niños/as y jóvenes.
  • Organizar actuaciones conjuntas con el profesorado para asumir de este modo su corresponsabilidad en la educación y el aprendizaje de los y las estudiantes. Para ello es necesario que lleguen a acuerdos sobre un proyecto común y compartido donde queden reflejadas las tareas a las que cada uno se compromete: talleres, biblioteca, apertura del centro por la tarde, compromisos pedagógicos, colaboración en actividades en el aula y fuera de ella, lecturas dialógicas, etc. La colaboración y la participación conjunta entre el profesorado y las familias es el medio para solucionar los problemas que obstaculizan la mejora de los centros educativos. 
  • Crear redes de trabajo con otras AMPAS y organizaciones del entorno para llevar a cabo proyectos que ayuden a salir del aislamiento en el que se encuentran muchas AMPAS,  y contribuir a fortalecer un tejido social y asociativo que se corresponsabilice e implique en la educación de los menores.

(Si lo deseas puedes comentar el artículo de la web fracasoacademico.wordpress.com Correo de contacto: fracasoacademico@gmail.com )