Boletín de Aula Intercultural octubre 2018 Especial Emociones: compartir procesos de aprendizaje dirigidos no solo al SABER (Destrezas y habilidades intelectuales) sino también al SENTIR (destrezas y habilidades emocionales)


[…] Los posibles cambios en la educación solo serán posibles si comenzamos por ayudar al profesorado a experimentar ese cambio en sí mismos. No se trata de decir cómo hacer, sino de generar reflexión y análisis personal sobre nuestras creencias y procesos, y a partir de aquí compartir procesos de aprendizaje dirigidos no solo al SABER (Destrezas y habilidades intelectuales) sino también al SENTIR (destrezas y habilidades emocionales). […]

La realidad está siendo suficiente dura e incierta como para que nuestros niños, niñas y jóvenes no tengan herramientas para enfrentarla. Toda la ciudadanía y también los menores estamos inundados por mensajes y pensamientos simplistas, dirigidos al consumo que tienen por objetivo generar sujetos acríticos, con un pensamiento único y,
en consecuencia, sumisos con todo. […]

Nuestro sistema educativo, salvo excepciones, la transmisión del conocimiento se sigue concibiendo, en nuestro actual sistema educativo como la transferencia de información del educador al educando, por materias y contenidos independientes o separados, utilizando como herramientas la memorización de conceptos y la utilización de un único libro de texto por cada materia.  […]

El pensamiento crítico en educación es heredero de la llamada Escuela Activa o Nueva que tiene entre sus promotores a John Dewey, quien concebía al alumnado como un sujeto activo, y señalaba que la tarea principal del docente era generar entornos estimulantes para desarrollar y orientar esta capacidad de actuar.  Algunas de las estrategias y acciones que ayudan a desarrollar el pensamiento crítico son: transferir la responsabilidad sobre el aprendizaje del docente al alumnado (el profesorado es modelo, facilitador y entrenador del proceso); utilizar el método socrático para hacer preguntas y para ayudar a la reflexión; estimular el conocimiento invitando y motivando a proponer hipótesis para luego comprobarlas; facilitar la participación de todos no solo de los más seguros o participativos; fomentar la escucha atenta y activa; fomentar los debates respetuosos y argumentados  … Necesitamos contar con un profesorado que hagan pensar en su disciplina en relación con las demás materias, que den libertad para cometer errores, para tratar nuevos enfoques o explicaciones de un fenómeno, porque sólo teniendo libertad para reestructurar ideas y para analizar experiencias alternativas aprenderán los y las estudiantes a explorar los diversos contextos y a determinar por ellos mismos el significado de las informaciones nuevas. […]

¿Y cómo ayudamos en el aula a desarrollar la empatía? Existen distintas herramientas que nos van a facilitar la tarea, nombramos algunas como: Aprender a observar, para entender hay que conocer, por ello desarrollar actividades en el aula que nos permitan el conocimiento mutuo: aficiones, expectativas, procedencia, cultura, etc. y poner en valor nuestra propia capacidad para observar, no solo comportamientos sino también emociones (sus caras, sus posturas, su forma de llegar al aula, la relación con los compañeros dentro y fuera del aula…); cuidando nuestro lenguaje corporal y tratando de eliminar la barrera invisible pero muy real que suele producirse entre alumnado y educadores (la mirada, la voz, la postura… ); fomentando un ambiente de respeto y cordialidad, tratando siempre desde la amabilidad y buen trato, contribuyendo a crear un ambiente de alegría y acogida; ofreciendo tiempo al alumnado (haciendo pausas en las explicaciones para que los alumnos tengan tiempo de asimilar, o puedan realizar comentarios) y reclamando nuestro tiempo para hablar y explicar; ofreciendo según das oportunidades, comprender es entender los actos y sentimientos de los demás, sin juicios ni condenas, la equivocación es posible y el conflicto necesario para evolucionar; trabajando de forma específica la empatía con el alumnado, con los más pequeños con acciones que ayuden a reconocer y comprender estados emocionales en uno mismo y a medida que los alumnos avanzan en su desarrollo madurativo, pueden emplearse técnicas proyectivas y juegos de roles que darán lugar a situaciones en las que podrán identificarse con distintos estados emocionales; y por último, potenciando el trabajo en grupo, como medio para dar protagonismo al alumnado como formador ante los demás lo que ayudará a asumir responsabilidad, crear lazos y relaciones de apoyo y confianza.  […]

El objetivo principal de la educación es formar personas capaces de hacer cosas nuevas, que no repitan simplemente lo que otras generaciones han hecho… El segundo objetivo de la educación es formar mentes capaces de ejercer la crítica, que puedan comprobar por sí mismas lo que se les presenta y no aceptarlo simplemente sin más.”

Boletín de Aula Intercultural octubre 2018 Especial Emociones

  • DESTACAR El artículo ¿ Cómo es una escuela emocionalmente inteligente?  Página 7.

https://aulaintercultural.org/?ddownload=79890

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