El juego ‘Fortnite’ y la peligrosa adicción que causa en los niños

Una niña de 9 años ha tenido que entrar en rehabilitación por su adicción a ese juego

Patricia FernándezRedactora en Guiainfantil.com. 11 de junio de 2018

Desde hace unos meses no paro de oír hablar a las madres de un juego online llamado ‘Fortnite‘. Este juego se ha vuelto tan popular entre los niños que es difícil no caer en la tentación de descargarlo, y crea una adicción tan fuerte que recientemente una niña de nueve años ha tenido que entrar en rehabilitación para poder desengancharse de él.

Te contamos cómo es el juego ‘Fortnite’ y la peligrosa adicción que está causando en los niños a través de esta historia que nos ha puesto los pelos de punta.

La adicción que causa el juego ‘Fortnite’ en los niños

No hay niño que se le resista, el ‘Fortnite’ arrasa entre los escolares a partir de 7 años, (aunque los adultos también caen) aunque sea muy violento. Si no juegas al Fortnite no eres merecedor de las conversaciones de patio de tus amigos, así que la presión social entre los propios niñostermina de convencerles de que ese juego cambiará su vida para siempre.

Se trata de un juego de supervivencia, donde compiten hasta 100 jugadores en línea, en la que solo puede quedar uno vivo, así que se trata de matar a todos los demás.

El peligro del juego reside en que es un juego gratuito, basta con descargarlo en cualquier dispositivo para poder jugar, así que los padres no suelen negarse a que el niño juegue un rato. Además se ha vuelto tan popular que cuenta con el apoyo de muchos famosos de todo tipo, incluidos gamers profesionales que ganan más de medio millón de euros subiendo a Youtube sus partidas.

¿Entonces cómo ganan dinero sus desarrolladores? Una vez que el niño ya está jugando podrá comprar, por pequeñas cantidades de dinero, utensilios como armas, poderes o vestimenta variada a sus personajes, y así tener ventaja en las partidas e ir haciendo progresos poco a poco, de esta manera la adicción al juego se hace inevitable.

Este ha sido el caso de una niña de Reino Unido, que tras jugar al juego durante un par de meses sin que sus padres lo supieran, empezó a obsesionarse con el juego.

Los profesores fueron los primeros en darse cuenta de que algo pasaba. La niña se dormía en clase, bajaron sus calificaciones escolares, estaba irritable y muy cansada. En un principio los padres lo achacaron a los cambios hormonales, pero había comportamientos que no encajaban, como faltar a sus clases favoritas de ballet porque estaba agotada.

A continuación llegaron los cargos de la tarjeta de crédito, más de 50 euros al mes que iban a parar a Microsoft, y cuando la madre intentó limitarle las horas de juego, la niña la golpeó en la cara.

Una noche los padres se levantaron y encontraron a la niña sentada en sillón jugando al Fortnite, se había hecho pis encima para no tener que dejar de jugar para ir al baño. Los padres se quedaron tan sobrecogidos que la niña se echó a llorar y confesó que no dormía por las noches porque pasaba horas jugando al Fortnite.

Ahora la niña está siendo tratada en una terapia para poder dejar su adicción a este juego. Sin duda esta terrible historia debería hacernos reflexionar sobre la influencia que pueden tener los juegos online en los niños.

https://www.guiainfantil.com/educacion/nuevas-tecnologias/el-juego-fortnite-y-la-peligrosa-adiccion-que-causa-en-los-ninos/

Un[a] niño [niña] de infantil no necesita hacer fichas

Aceptamos que los adultos tienen diferentes gustos y preferencias, por eso cuando vas a un restaurante puedes elegir diferentes alimentos de un menú, por eso existen diferentes modelos de coches, de telefonía, también existen diferentes trabajos en los que se requieren capacidades diferentes… y cada uno puede elegir en función de sus necesidades, gustos, posibilidades…  En cambio, cuando pensamos en los niños pequeños que están en la escuela, solemos ofrecerles a todos lo mismo y en el mismo momento como si por tener la misma edad cronológica sus necesidades fuesen las mismas.

Hoy en día, sabemos cómo se desarrolla el cerebro, qué necesita para aprender y también sabemos que cuando se trabaja en papel en lugar de en la realidad, todos sentados, haciendo todos lo mismo, al mismo tiempo, no estamos teniendo en cuenta ese desarrollo.

Cada niño es diferente

Diferentes ritmos, necesidades e intereses encontramos en cada niño y en cambio les proponemos a todos la misma actividad en el mismo momento, de esta forma no respetamos la individualidad y ofrecemos aprendizajes a niños que todavía no están preparados o por el contrario a niños que los necesitaban hacía tiempo o que ya lo han adquirido.

Conocer cómo funciona el cerebro nos deja algo que debemos de tener en cuenta, que sólo se aprende lo que se ama, lo que produce emoción, lo que se vivencia, el resto se puede memorizar, retener… pero no se aprende de forma significativa.

Necesidad de movimiento

Piaget denominó a la etapa entre el nacimiento y los 2 años sensoriomotora, eso significa que para desarrollar la inteligencia, el niño necesita moverse (por sí mismo, no mediante aparatos) y necesita estar en contacto con objetos que le proporcionen diferente información sensorial.  A través de la libertad de movimiento y del desarrollo sensorial el niño conseguirá pasar a la siguiente etapa, la preoperatoria, pero siempre continuará apoyándose en la etapa anterior, por lo que los aprendizajes escolares tendrán siempre una base motora. El niño necesita moverse para aprender.

El niño construye su inteligencia

Piaget también demostró que el niño construye su inteligencia, es decir, no aprende de forma pasiva, sino haciendo, el niño no es un mero receptor de información.

Vínculo

El afecto es la base del aprendizaje, el niño tiene que crear un vínculo con el educador, con el ambiente, con los otros… Es necesario no forzar etapas y respetar la necesidad básica de crear vínculos para que el niño pueda dedicarse a explorar, al juego y por lo tanto a aprender.

Partir de la realidad

Todos los libros que conozco hasta el momento de neuroeducación tienen en común una cosa: la necesidad de que el niño aprenda en la realidad y es lógico. No es lo mismo tocar una flor, olerla, observarla, girarla, vivenciar su tamaño, su peso… que mirar una lámina en la que está fotografiada una flor (y si ya en vez de fotografiada está dibujada y tiene cara y manos como suele suceder con las imágenes que ofrecemos a los niños, el aprendizaje todavía es menos enriquecedor). El niño primero necesita conocer el mundo y a partir del mundo podrá ir pasando a una representación, de lo concreto a lo abstracto. No podemos hacerlo al revés ya que el niño no tiene la vivencia previa.

Vivenciar

Descubrir que algo es grande porque no lo abarca el cuerpo, que algo es débil porque se rompe, que es pesado porque apenas puedo levantarlo… Todas estas vivencias son las que le permiten al niño comprender más adelante los aprendizajes escolares, los conceptos abstractos… gracias a que los ha sentido con su cuerpo. No podemos transmitir las vivencias verbalmente de profesor a niño, ni tampoco a través de libros o fichas.

El juego es aprendizaje

Aparte de un derecho de la infancia, es la forma que tiene el niño de aprender, el juego no es una pérdida de tiempo, no es un mero pasatiempo, a través del juego el niño aprende; pero entendiéndolo como juego libre, el que nace de la necesidad el niño. El juego propuesto por el adulto, el que sigue unos objetivos adultos y reglas adultas, es una actividad, pero no permite la implicación emocional del juego libre. Cuando tomamos conciencia de cómo el niño aprende a través de su juego (no el que le proponemos) nos damos cuenta del error de diferenciar en el aula entre “tiempos de trabajo” y “tiempos de juego” porque ninguna actividad implica al niño de tal manera como lo hace el juego. El juego es el trabajo del niño.

Motivación

El niño está motivado para aprender y aprende constantemente, la capacidad de asombro y las ganas de descubrir el mundo de un niño pequeño es infinita, pero esa motivación sale de dentro del niño, de su necesidad, de su interés. El problema lo encontramos cuando los adultos queremos que se interesen por lo que nosotros queremos que se interesen, cuando es el objetivo del adulto y no el del niño, como ocurre cuando no respetamos la individualidad y pretendemos que 20 niños diferentes sientan curiosidad e interés por lo mismo.

Oportunidades de aprendizaje

El día a día está lleno de oportunidades de aprendizaje que en ocasiones se pierden por la necesidad de seguir unas fichas que realmente no despiertan ese interés.

Dificultad

Por otro lado, trabajar en papel, por medio de fichas, ya sean fotocopias, de una editorial o fichas de “un proyecto” es complicado para un niño de infantil, en primer lugar porque representa una imagen plana en 2 dimensiones y la realidad no la perciben de la misma forma ¿qué ocurre cuando el niño no ha tenido una vivencia directa real con ese objeto de antemano?, ¿Cómo es su representación? Para nosotros los adultos, puede ser sencillo comprender que una pelota dibujada más grande quiere representar que está cerca y que una pequeña quiere representar que está lejos, pero el niño ¿lo interpreta de la misma forma, o puede parecerle que se está trabajando el concepto grande/pequeño?, si hay un baúl dibujado en la ficha en el que hay que pegar dentro pegatinas para trabajar el concepto dentro/fuera ¿no se está trabajando realmente el concepto encima?, ¿el niño entiende que pegar bolitas de papel de seda en la melena de un león representa el pelo?…

Como bien explica Catherine Berdonneau en su  libro Matemáticas activas de 2-6 años:

“Familiarizados desde hace tiempo con el uso del papel, a los adultos les suele costar mucho identificar las dificultades específicas que aporta esta forma de representación. La más importante viene del hecho que el uso del papel solo permite en todos los casos una representación plana de la situación que se quiere aludir. Ahora bien, esa representación obedece a muchas  reglas convencionales, desconocidas por los niños y las niñas de educación infantil.”

Quizá pensemos que es la ley educativa la que “obliga” a que los niños escolarizados utilicen fichas para trabajar en el aula, la que exige que todos deben de trabajar lo mismo en el mismo momento, sentados en sillas y que favorece poco tiempo para el juego, el cual queda relegado para el tiempo que sobra, pero os animo a leer el currículo de infantil y encontraréis cómo se habla de “tener en cuenta la individualidad de cada niño”, de  rincones con materiales diversos que posibiliten la elección de actividad por parte del niño, de la utilización de materiales diversos para favorecer el descubrimiento y permitir la observación, la simbolización y la representación…

También se establece al juego como el principal recurso metodológico de la etapa:

“Los métodos de trabajo de ambos ciclos se basarán en las experiencias, las actividades y el juego, así como en el respeto por las aportaciones del alumnado, y se desarrollarán en un ambiente de afecto y confianza que favorezca la interacción del niño con las personas adultas y con sus iguales para potenciar su autoestima e integración social (…)”

Quizá estamos haciendo de la etapa 0-3, un pre segundo ciclo y del segundo ciclo una pre primaria y de primaria una pre E.S.O, ya que en muchas ocasiones, estamos utilizando formas de trabajar que no son acordes a las necesidades reales de los niños. En una etapa de descubrimiento, exploración, experimentación y juego como el primer ciclo de infantil estamos ofreciendo imágenes y fichas en vez de vivencias, en el segundo ciclo, estamos trabajando como si fuera un estadio de operaciones concretas, en primaria, cuando debería primar lo manipulativo, el pensamiento lógico aplicado a lo concreto, trabajamos operaciones de forma abstracta y mental como si estuviesen en una etapa de operaciones formales (lo que ocurre a partir de los 12 años) y los resultados que tenemos no son muy esperanzadores: en la cola de los ranking de educación, aprendizajes superfluos que no se adquieren de forma significativa porque cada curso hay que volver a repasar lo anterior y que se olvidan en verano… ¿no estaremos fallando en la base? Quizá la solución no sea pretender adelantar etapas (ya que por mucho que lo intentemos no es posible, el ser humano madura cuando está preparado) y la encontremos ofreciendo a cada etapa lo que le corresponde.

Si tenemos en cuenta las necesidades de un niño de infantil, hacer fichas, no es una necesidad del niño.

Como dice el refrán:

No por mucho madrugar amanece más temprano.

Laura Estremera

Maestra de Audición y lenguaje, Técnico superior en educación infantil, autora de Criando

Página de facebook:  https://www.facebook.com/actividadesparaguarderia

Blog:  www.actividadesparaguarderia.blogspot.com

Puedes descargarte mi libro Criando gratuitamente:  http://www.bubok.es/libros/245841/CRIANDO

Berdonneau, C. (2008) Matemáticas activas 2 – 6 años. Grao. Barcelona.

Ferré, J; Ferrè, M. (2013) Neuro-psico-pedagogía infantil. Lebón. Barcelona.

García, J. A; Delval, J. (2010) Psicología del desarrollo I. Uned. Madrid.

L’Ecuyer, C. (2013) Educar en el asombro. Plataforma editorial.

L’Ecuyer, C. (2015) Educar en la realidad. Plataforma editorial.

Mora, F. (2013) Neuroeducación. Alianza editorial. Madrid

Orden de 28 de marzo de 2008, del Departamento de Educación, Cultura y Deporte, por la que se aprueba el currículo de Educación infantil y se autoriza su aplicación en los centros docentes de la Comunidad Autónoma de Aragón.

Pascual, C. (2011) Identidad y autonomía. La casita de paz. Zamora.

Piaget, J. (2000) El nacimiento de la inteligencia en el niño. Editorial Crític

https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/nino-infantil-no-necesita-fichas.html